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Un nuevo capítulo para el Malbec de Chile

Abr 13, 2026 | Wineblog

Enólogo Ricardo Baettig discurte com equipe o manejo da Malbec em Casablanca, no Chile

Antes de convertirse en un fenómeno global ampliamente asociado a Argentina, el Malbec ya había encontrado en Chile un territorio igualmente prometedor, aunque durante mucho tiempo permaneció menos explorado.

Originaria de Cahors, en el suroeste de Francia, la variedad llegó a Sudamérica a través de Santiago alrededor de 1840. Rápidamente se expandió por zonas como Itata y Maule (donde hoy se encuentran algunas de las viñas más antiguas del país) antes de avanzar hacia valles como Cachapoal, Colchagua y, finalmente, Casablanca.

A pesar de esta trayectoria histórica, solo en las últimas décadas el Malbec chileno comenzó a captar la atención del consumidor. Este movimiento se refleja en los datos de exportación de Chile, que muestran un crecimiento reciente en el interés por estos vinos, señalando una redescubierta de la variedad desde una nueva perspectiva.

El nacimiento de Casatinta — y el renacer de Casablanca

Durante años, el Valle de Casablanca construyó su reputación como uno de los principales orígenes de blancos y tintos ligeros de clima frío en Chile. Este legado comenzó a gestarse hace más de cuatro décadas, cuando Pablo Morandé identificó el potencial de la zona para vinos con este estilo y decidió plantar allí sus primeras viñas, abriendo camino a una nueva mirada del vino chileno.

Hace unos quince años, sin embargo, Viña Morandé decidió ampliar esa visión y explorar la capacidad del valle para la producción de otros estilos de vinos tintos. En ese contexto surgieron las primeras plantaciones de Malbec en Casablanca, en un proceso que requirió tiempo, observación y consistencia.

“Decidimos dar un nuevo paso en nuestra trayectoria y demostrar la magnífica calidad que ciertas variedades tintas pueden alcanzar en esta región, gracias a la influencia de su clima fresco, que les otorga un potencial extraordinario”, afirma Ricardo Baettig, enólogo jefe de Viña Morandé.

El desarrollo del vino no fue inmediato. Fueron necesarios entre diez y quince años de seguimiento antes de que el equipo tuviera la certeza de que había algo realmente singular, capaz de sostenerse a lo largo de las cosechas.

“Esperamos a que la viña madurara para confirmar que había algo especial en este vino, algo real y no el resultado de una o dos cosechas puntuales. En el fondo, era necesario comprobar la consistencia de un estilo marcado por fruta roja, notas florales y el carácter de un tinto de clima frío. Además, entender cuál era la mejor composición del blend, donde el Malbec fuera protagonista”, explica Baettig.

Este proceso culminó con el lanzamiento de Casatinta en 2024, un vino que no solo marca un nuevo momento para la viña, sino que también contribuye a reposicionar a Casablanca como un origen capaz de producir Malbecs con identidad propia.

Elegancia de los Malbecs de clima frío

Producido en el campo Belén, Casatinta es un ensamblaje compuesto por 72% Malbec, 24% Syrah y 4% Cabernet Franc. Los suelos de granito rojo, junto con su ubicación en una ladera con orientación noroeste, entregan una exposición solar privilegiada y favorecen una maduración lenta y equilibrada de las uvas.

En copa, esto se traduce en un vino de frescor marcado, con mineralidad evidente y una elegancia que se construye en capas. El Malbec se expresa con notas florales, delicadeza y fruta roja, mientras que el Syrah aporta profundidad con fruta negra y un sutil toque de aceitunas negras, característica típica de los tintos de Casablanca. El Cabernet Franc actúa como eje estructural, aportando taninos precisos y notas especiadas que amplían la complejidad del conjunto.

“El resultado nos llena de satisfacción, ya que hemos creado un vino único, que marca un hito en el desarrollo de los Malbecs de alta gama en este valle”, destaca el equipo de la viña.

Reconocimientos que confirman el camino

La recepción de la crítica fue inmediata y consistente. La cosecha 2020 obtuvo 94 puntos de Alistair Cooper MW y 94 puntos en Descorchados, que lo eligió como Vino Revelación 2024. La siguiente añada fue aún más lejos, alcanzando 96 puntos en James Suckling, 95 en Descorchados y 93 puntos tanto en La CAV como en Vinous Media.

Más allá de las puntuaciones, estos resultados reflejan un momento de consolidación. El Malbec chileno, especialmente en zonas de clima más fresco, comienza a ganar espacio con una propuesta que valora el equilibrio, la precisión y la identidad de origen, revelando una faceta singular y todavía poco conocida de la variedad.

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