La Semana Santa ocupa un lugar único en el calendario occidental. Incluso para quienes no siguen una tradición religiosa, este período trae consigo algo difícil de ignorar: las familias se reorganizan, las agendas se despejan y la mesa vuelve a convertirse en el centro de los encuentros.
Y el mercado lo siente. En el Reino Unido, la fecha es considerada la segunda mayor oportunidad de ventas del año para las bebidas alcohólicas, y estudios de ProWein muestran que incluso el público no religioso utiliza la ocasión para comprar de forma festiva, hacer regalos y descubrir nuevos estilos de vino, con un fuerte foco en la enogastronomía.
En Estados Unidos, la Semana Santa es la séptima del año en volumen de ventas en el comercio minorista y concentra el 6% de todo el volumen anual de bebidas alcohólicas comercializadas en el país, según datos de NielsenIQ.
En América del Sur, este impulso se manifiesta con aún mayor intensidad. En Chile, la tradición de preparar pescados y mariscos durante estos “días santos” genera un aumento significativo en las ventas de vinos blancos y espumantes.
Brasil sigue la tendencia: según Olist, en los días previos a la Pascua de Resurrección, chocolates, aceites de oliva y vinos figuraron entre los productos más vendidos del comercio electrónico brasileño, con un crecimiento del 6,4% en comparación con el mismo período de 2024.
Y para inspirar tus elecciones en esta Semana Santa, conversamos con cuatro especialistas en vino de distintas partes del mundo para conocer cómo están construyendo sus menús para la celebración. Y, por supuesto, cuál es el papel que los vinos Morandé ocupan en estas ocasiones tan especiales.

Emma Dawson MW | Master of Wine y Head of Buying de Berkmann Wine Cellars (REINO UNIDO)
“Mi elección sería Morandé VIGNO para acompañar un tradicional cordero asado, un clásico plato familiar británico para las celebraciones de la Semana Santa, que suele servirse con salsa de menta y jalea de grosella roja, junto con papas asadas y vegetales. Me encanta la vivacidad y el carácter aromático de VIGNO; las viñas viejas le entregan un carácter tan distintivo e intenso, con aromas de frutas azules brillantes y violetas, además de un cuerpo de textura rica, lleno de notas de arándanos, frambuesas y regaliz con matices herbales, que se integrarían perfectamente con las salsas tradicionales que acompañan un asado. Además, sería un excelente tema de conversación en una comida familiar, ya que cuenta la historia de las raíces ancestrales de la vitivinicultura chilena y el resurgimiento de la región del Maule”

Eduardo Milan | Experto en vinos, consultor y jurado de los Decanter World Wine Awards (BRASIL)
“Para variar un poco, iremos con músculo de res cocido lentamente en una salsa a base de vino, acompañado de cebollas, zanahorias y funghi seco (salteados en la propia salsa), además de papas pequeñas asadas. Para este plato elegí El Cabernet de Ránquil: un Cabernet Sauvignon distinto cuando se lo compara con los típicos Cabernets del Maipo. Más fluido, refinado y sorprendentemente gastronómico. Por sus taninos reactivos y su refrescante acidez, tiene todo para combinar perfectamente con la complejidad de sabores, la textura de la carne y el aporte terroso de los hongos, haciendo que la Pascua aquí en casa sea aún más especial”

Leonardo Severino | Category manager de vinos para La Vinoteca (CHILE)
“Chile es un país de costa, con amplia variedad de productos del mar. En Semana Santa, un clásico que ha resistido el paso del tiempo, a pesar de las nuevas recetas, son las Machas a la Parmesana: llenas de sabor e identidad. Es un plato de buen calibre, con un buen queso para fundir al horno, toques de ajo y pizcas de merkén para realzar el sabor. Una excelente opción para maridar es el Morandé Black Series Chardonnay, de Malleco. Viene desde el corazón de la Araucanía, de suelos volcánicos, clima lluvioso y heladas primaverales, con todo el arte en la elaboración que Ricardo Baettig imprime para extraer todo el potencial de este vino. Aromas de cítricos, manzana verde y frutos secos como avellanas conforman una nariz elegante, mientras que el paladar se muestra fresco y vibrante, con un largo final y fina estructura. Ideal para equilibrar en boca y llevar a otro nivel el sabor de las Machas a la Parmesana.”

Aline Guedes | Chef, profesora, especialista en vinos WSET II e investigadora de la cocina brasileña (BRASIL)
“En la Semana Santa de mi familia no puede faltar la bacalhoada, que además es uno de los platos favoritos de mi padre. Es un plato de celebración, de compartir y de memoria. Me gusta acompañarlo con un rosé [como Terrarum Reserva Rosé]. Me parece un estilo de vino descomplicado y democrático que, además, tiene una acidez vibrante y una fruta delicada que equilibran el aceite de oliva y respetan la intensidad del pescado. Creo que es un maridaje fresco, sin perder profundidad.”

